miércoles, 11 de febrero de 2015

Con destellos amarillos
las palabras salen de mis ojos,
claras,
precisas,
sin darle vuelta
me digo que quiero vivir la vida.

martes, 10 de febrero de 2015

Perdí el tiempo
buscando tiempo para mí.

Encontré cenizas
cuando intentaba crear fuego.

Sentí hormigas
con cada roce de tus manos.

Intenté limpiar mi alma
ensuciándola más.

Sonreí triste
en cada despedida.

Pensándolo bien
nunca fui lo que soy,
pero me acepté,
me acepto
con las ruinas que he creado dentro.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Serás un recuerdo,
no importa si bueno o malo,
solo un recuerdo,
quizá te recuerde a menudo,
o quizá en mí,
ya no quede nada de tí.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Tengo la piel de gallina,
lo triste es saber que no me la produces tú,
sino el frío,
lo triste es saber que un adiós romperá todo,
que el frío acaba con todo.

sábado, 7 de junio de 2014

Ser pequeña
y delgada
tiene una gran ventaja,
esa ventaja que solo conozco
cuando te acercas a mí,
apoyas tu mano sobre la línea de división
entre mi espalda
y los glúteos,
y me empujas hacia el paraíso carnal.

Notar esa facilidad
que tienes al llevarme
a donde más te apetezca,
ese momento en el que me abrazas,
coges
y me aplastas contra tu pecho
y entre tus brazos,
esa facilidad que tienes
al lanzarme a tu cama
y jugar con mi cuerpo,
esos instantes
en los que adoro ser pequeña.

lunes, 2 de junio de 2014

Walt.

'Me miraste a los ojos, penetrando,
en lo más profundo de mi alma.
El cristal azul de tus pupilas,
me mostraba, mi imagen reflejada.
Me miraste y pediste temblorosa
que un te amo, saliera de mis labios,
pero ellos ya no tienen más palabras
pues los golpes de la vida los han cerrado.
Me miraste y tu pelo se erizaba,
y una gota redonda en tu pupila
que brotó de un corazón roto
y cayó recorriendo tu mejilla.
Me miraste y tu rostro empapado
me exigía una palabra, una respuesta,
y mentí diciéndote te amo
por ganar de tu cara una sonrisa.'

lunes, 26 de mayo de 2014

Gritos,
gritos de placer,
pupilas dilatadas
y piel de gallina.

Susurros entre cortados
que terminan en mordida de labio.

Apretar fuerte los dedos
contra su piel,
la espalda que le protege de mi ser.

Hacerlo con los ojos cerrados,
tener activo los otros sentidos,
llegar al clímax a la vez.

Tirarnos,
sudados al suelo
para saborear más el placer,
mirarnos
y sonreir a la vez.

Salir por la puerta
y saber que no habrá próxima vez.